Si lograra pensar en el mañana
con la misma alegría que hice antaño
lograría acabar con tanto daño
como pude causarte, toledana.
Mas es tarde, quizás. A edad temprana
siempre puede buscarse algún apaño;
algún truco, de forma que el engaño
no parezca tan cruel ni hecho con gana.
Pero siendo ya viejo no hay manera
de burlar la fortuna ni a la suerte,
Sólo queda que un día, ¿cuál?, cualquiera,
se presente a buscarme ya la muerte.
Rogaré que te encuentres a mi vera,
pues teniéndote al lado soy más fuerte.
¡Tantos males pudiera no haber hecho,
cuánto error por capricho cometido!
Ahora pienso y estoy arrepentido
y una angustia fatal noto en el pecho.
Una fiera él esconde y, al acecho,
aguarda a devorarme y he sentido
que no suena tan fuerte su latido
y un final infeliz temo y sospecho.
¡Idos ya de mi lado y en buen hora
del pasado fantasmas tenebrosos!
¿Acudís a mi lado porque ahora
os pensáis con más fuerza y poderosos?
Pues sabed que jamás moró ni mora
el temor en mi ser a los acosos.
















































