Romance del viejo

No busques por la mañana

lo que en la noche se encuentra.

Por las mañanas, trabajo;

para la noche, las juergas.

Poco madruga el pecado,

aunque a veces te despiertas

con los recuerdos nocturnos

y sin darte cuenta pecas.

Van transcurriendo las horas.

¿Mediodía? Una paella.

Y acaso, puede que peques

nuevamente en una siesta.

Pero eso es cosa de mozos

o aún de maduros, mas llega

con la vejez un momento

que en lugar de pecar rezas.

Y que nadie me presuma

porque lo sé a ciencia cierta.

En otras cosas me ganan,

en ésta tengo experiencia.

A quien diga lo contrario

le pido que no me mienta,

Que se acaban los cartuchos

y te falla la escopeta.

Entonces tomas la vida

de otra singular manera:

Más tranquila y relajada,

con más calma y más paciencia.

Queda mucho por delante

si Dios quiere. Habrá poemas

por escribir y lecturas

que ayer te dejaste a medias.

Música que no escuchaste

por ir siempre a toda mecha

y hasta podrías contar

tu vida en una novela.

Lo importante, estar a gusto;

gozar la vida, que es bella,

y cuando arribe la Parca…

¡Pues con ella a hacer puñetas!

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