Circulan por mi calle algunos coches,
mas todo está tranquilo en el ambiente;
la gente dormirá, pues que las noches
se hicieron para el sueño únicamente.
También para el amor, pero eso es cosa
que tengo relegada ya al pasado;
dormir sí dormiré junto a mi esposa,
mas todo lo demás tengo olvidado.
Incluso se marchó mi bella Musa
y el estro, al parecer, llevó consigo.
¡Ilustre vanidad, fuiste una ilusa,
al cabo no me queda ni un amigo!
Quizás llegue mañana, con el día,
al alma, hoy apenada, la alegría.
















































