Epitafio sevillano

¡Qué tristeza que he sentido

cuando te he dicho mis males

y te has quedado en silencio

como si no te importasen.

¿Y tú me quisiste un día?

¡Pues bien pronto me olvidaste!

Ya ni siquiera un amigo

me juzgas. Es lamentable

recordar lo que te quise,

cómo lloré por tu padre

cual se tratase del mío…

¡Anda ya, no seas malaje!

Tuve suerte, me doy cuenta,

de que pronto me dejases.

Junto a ti vivir la vida

hubiera sido un desastre.

¿Y tú tu vida me diste?

Poco la mía te vale

cuando no me dices nada

al saber que tengo un cáncer.

Ni una lágrima siquiera…

Como si pasara el aire

y se tratara de otro,

no de quien llegó a adorarte.

Así se acaba la historia

de un amor que se fue al traste

por tu cabeza alocada

y por ser yo tan cobarde.

¡Pensar que un día te quise

como no he querido a nadie!

¡Anda ya y vete al Infierno

que es tu sitio, que en él arden

las brujas de tu calaña!

¡Qué triste escribo esta frase..!

Porque a la postre tú has sido

sólo un pedazo de carne

de la que obtuve placeres:

¡Eso es todo lo que vales!

Rompiste tu matrimonio,

el mío casi lo partes.

Y aquél de mi sustituto…

¡Ése sí supo burlarse!

Pues te dejó en la estacada,

o tal vez tú le dejases

cuando te sacó el dinero

para marchar con su amante.

¡Ten mucha suerte en la vida,

que muy a gusto la pases!

Es mi epitafio a un recuerdo

del cual hoy pude librarme.

Publicidad por Bligoo.com

Escribe un comentario

¿Quieres usar tu foto? - Inicia tu sesión o Regístrate gratis »
Comentarios de este artículo en RSS