BIEN QUISIERA VIVIR EN EL FUTURO...

Bien quisiera vivir en el futuro

con mi nieto pequeño, el bien amado,

caminar a su vera y que a mi lado

resonase su andar firme y seguro.

 

Mas soñar tal afán es inseguro,

imposible diría y alocado.

Yo viví ya mi tiempo. Del pasado

él dirá según pienso y conjeturo:

 

"Desconozco la vida de mi abuelo 

aunque escritas dejó muchas historias.

¡A saber qué causó su desconsuelo,

 

si fracasos obtuvo o si victorias!"

Puede ser que, al leer mi pequeñuelo

estos versos, conozca mis memorias.

 

JIRONES

 

JIRONES.

 Convaleciente estoy por esa herida

que estranguló mi alma y mis maderos,

convalezco en el recodo del sendero

que me donó el dolor de tu partida.

 

 ¿Qué hicimos mal? No sé, si la medida

de querer abrazar sin ser sinceros,

tibio era el sol, nacido en los veneros

que quisimos regar con nuestras vidas.

 

 

Seguiré por la huella, arreando soles,

recordando tus pasos y tus dichas,

construyendo respuestas sin razones.

 

 

Sigo buscando pálidos bemoles

en la pauta esparcida de desdichas,

con el pecho envuelto entre jirones.

 

Colérico, iracundo y enfadado...

Colérico, iracundo y enfadado

salí tras consultar con un galeno.

Sentí mi corazón de rabia lleno

por dos buenos guantazos no haber dado.

 

¿Acaso a su consulta fui engañado

o es alguien que se mete en campo ajeno?

Destila en su opinión todo el veneno

que lleva en su ignorancia acumulado.

 

¿Por médico te tienes y a un paciente

maltratas con tu informe pervertido?

Aprende a ser persona y sé consciente

 

que puedes ofenderme y así ha sido.

Tu sueldo te lo paga mucha gente

y cuenta puedo dar de lo ocurrido.

 

 

A Jorgito

Espero que cuando crezcas

alguien acierte a decirte

que fue un poeta tu abuelo,

el que esta noche te escribe.

También te dirán, sin duda,

que fue un loco de cuidado.

Atención nunca les prestes,

fui memo pero no tanto.

Viví  la vida a mi modo,

equivocado sin duda;

pero te digo, mi niño,

que así mucho se disfruta.

Hice locuras sin freno,

fui amigo de hacer favores;

pero siempre fui un señor,

aun errando en ocasiones.

No fui Lope ni Quevedo,

mas les anduve a la zaga.

Aunque no pase a la Historia

mis versos no fueron paja.

Así que diles bien alto

que tu abuelo fue un poeta

que si no alcanzó la gloria

no fue porque no quisiera.

Y presume de mis versos

leyéndolos al oído

de la moza que te guste,

por la que sientas capricho.

NOCTURNO - Soneto Británico

Circulan por mi calle algunos coches,

mas todo está tranquilo en el ambiente;

la gente dormirá, pues que las noches

se hicieron para el sueño únicamente.

 

También para el amor, pero eso es cosa

que tengo relegada ya al pasado;

dormir sí dormiré junto a mi esposa,

mas todo lo demás tengo olvidado.

 

Incluso se marchó mi bella Musa

y el estro, al parecer, llevó consigo.

¡Ilustre vanidad, fuiste una ilusa,

al cabo no me queda ni un amigo!

 

Quizás llegue mañana, con el día,

al alma, hoy apenada, la alegría.

El tiempo se lleva todo...

El tiempo se lleva todo

y en su correr los recuerdos.

Hasta el cariño más firme,

hasta los más dulces besos.

Convierte todo en mentiras,

en falsos los juramentos.

Y es que el hombre mismo cambia,

yo no soy el de otros tiempos.

Ya no me gusta la juerga.

por no beber, ya no bebo;

pienso de distinta forma,

acostumbro a dar consejos.

¡Cómo se pasa la vida,

cómo transcurre corriendo!

Hace poco que era un crío

y de repente soy viejo.

¡Amores que se acabaron,

cariños que se perdieron!

Palabras fueron, tan sólo,

que marcharon con el viento.

Mas no pretendo estar triste,

melancólico ni histérico.

Prefiero, por estar vivo,

sentirme muy satisfecho.

Epitafio sevillano

¡Qué tristeza que he sentido

cuando te he dicho mis males

y te has quedado en silencio

como si no te importasen.

¿Y tú me quisiste un día?

¡Pues bien pronto me olvidaste!

Ya ni siquiera un amigo

me juzgas. Es lamentable

recordar lo que te quise,

cómo lloré por tu padre

cual se tratase del mío…

¡Anda ya, no seas malaje!

Tuve suerte, me doy cuenta,

de que pronto me dejases.

Junto a ti vivir la vida

hubiera sido un desastre.

¿Y tú tu vida me diste?

Poco la mía te vale

cuando no me dices nada

al saber que tengo un cáncer.

Ni una lágrima siquiera…

Como si pasara el aire

y se tratara de otro,

no de quien llegó a adorarte.

Así se acaba la historia

de un amor que se fue al traste

por tu cabeza alocada

y por ser yo tan cobarde.

¡Pensar que un día te quise

como no he querido a nadie!

¡Anda ya y vete al Infierno

que es tu sitio, que en él arden

las brujas de tu calaña!

¡Qué triste escribo esta frase..!

Porque a la postre tú has sido

sólo un pedazo de carne

de la que obtuve placeres:

¡Eso es todo lo que vales!

Rompiste tu matrimonio,

el mío casi lo partes.

Y aquél de mi sustituto…

¡Ése sí supo burlarse!

Pues te dejó en la estacada,

o tal vez tú le dejases

cuando te sacó el dinero

para marchar con su amante.

¡Ten mucha suerte en la vida,

que muy a gusto la pases!

Es mi epitafio a un recuerdo

del cual hoy pude librarme.

El mendigo negro

Por mis calles vaga un hombre

que yo diría que es negro.

Ignoro si es de color

o está de roña cubierto.

Anda pidiendo limosna,

da miedo nada más verlo

y lleva los pies descalzos

en verano y en invierno.

La gente se le retira,

está sucio y harapiento.

Lleva un abrigo raído,

y unos harapos por dentro.

Una palabra tan sólo

pronuncia, como en un rezo:

- Comida -, dice, alargando

un vaso en su brazo diestro.

Pero la gente le evita,

no quiere con él encuentros.

Es que ya digo, y no es broma,

que no sabes qué es “aquello”.

¿Un hombre o es un fantasma,

una gárgola, un espectro?

Ya le he visto varias veces

y en verdad le compadezco.

Esta tarde una moneda

en el sucio vaso he puesto.

Ha abierto sus grandes ojos

y “gracias” me ha dicho quedo.

Ahora que ya es de noche

recapacitando pienso

en qué lances de la vida

se puede haber visto envuelto.

Y puedo jurar, de fijo,

que de verdad me arrepiento

del temor que me ha infundido.

Al pensarlo me avergüenzo.

¡Es un hombre, una persona,

que no debió darme miedo!

Pero no pude evitarlo,

fue superior a mis nervios.

También murió Jesucristo

por salvarle, eso es un hecho.

¡Por Dios, qué cobardes somos

y por justos nos tenemos!

Si lograra pensar en el mañana...

Si lograra pensar en el mañana

con la misma alegría que hice antaño

lograría acabar con tanto daño

como pude causarte, toledana.

 

Mas es tarde, quizás. A edad temprana

siempre puede buscarse algún apaño;

algún truco, de forma que el engaño

no parezca tan cruel ni hecho con gana.

 

Pero siendo ya viejo no hay manera

de burlar la fortuna ni a la suerte,

Sólo queda que un día, ¿cuál?, cualquiera,

 

se presente a buscarme ya la muerte.

Rogaré que te encuentres a mi vera,

pues teniéndote al lado soy más fuerte.

 

 

¡Tantos males pudiera no haber hecho,

cuánto error por capricho cometido!

Ahora pienso y estoy arrepentido

y una angustia fatal noto en el pecho.

 

Una fiera él esconde y, al acecho,

aguarda a devorarme y he sentido

que no suena tan fuerte su latido

y un final infeliz temo y sospecho.

 

¡Idos ya de mi lado y en buen hora

del pasado fantasmas tenebrosos!

¿Acudís a mi lado porque ahora

 

os pensáis con más fuerza y poderosos?

Pues sabed que jamás moró ni mora

el temor en mi ser a los acosos.

Romance del viejo

No busques por la mañana

lo que en la noche se encuentra.

Por las mañanas, trabajo;

para la noche, las juergas.

Poco madruga el pecado,

aunque a veces te despiertas

con los recuerdos nocturnos

y sin darte cuenta pecas.

Van transcurriendo las horas.

¿Mediodía? Una paella.

Y acaso, puede que peques

nuevamente en una siesta.

Pero eso es cosa de mozos

o aún de maduros, mas llega

con la vejez un momento

que en lugar de pecar rezas.

Y que nadie me presuma

porque lo sé a ciencia cierta.

En otras cosas me ganan,

en ésta tengo experiencia.

A quien diga lo contrario

le pido que no me mienta,

Que se acaban los cartuchos

y te falla la escopeta.

Entonces tomas la vida

de otra singular manera:

Más tranquila y relajada,

con más calma y más paciencia.

Queda mucho por delante

si Dios quiere. Habrá poemas

por escribir y lecturas

que ayer te dejaste a medias.

Música que no escuchaste

por ir siempre a toda mecha

y hasta podrías contar

tu vida en una novela.

Lo importante, estar a gusto;

gozar la vida, que es bella,

y cuando arribe la Parca…

¡Pues con ella a hacer puñetas!